Cómo evitar que tu público salga volando de tu blog y reducir la tasa de rebote

6 minutos
Escrito por: Natalia De la Peña Frade
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Una de las métricas más importantes para saber qué tal está funcionando tu blog es la tasa de rebote. Este porcentaje aumenta cada vez que alguien sale volando de tu sitio sin interactuar con el contenido. 

Sean cuales sean los objetivos que quieres lograr con tu blog, necesitas que quienes lo visitan lean tus posts y hagan clic en tus páginas para alcanzarlos. Y, cuando lo consigas, verás que mejora también el posicionamiento SEO.

¿Tu blog tiene una tasa de rebote alta? ¡Hay que arreglarlo! La buena noticia es que hay muchas cosas que puedes hacer para reducirla, y todas están a tu alcance. Vamos a ver qué es y también cómo reducir la tasa de rebote sin entrar en profundidades de analítica. Sencillito…

¿Qué es la tasa de rebote?

Es el porcentaje de usuarios que salen de tu sitio web sin realizar ninguna acción ni interactuar con el contenido.

En general, cuanto menor sea este porcentaje, mejor. Cuando la tasa de rebote es baja, significa que tu sitio responde a las expectativas de quienes lo visitan.

¿Y cuál es el porcentaje de rebote aceptable? No existe una tasa válida para todos los blogs, pero en general, si ves que supera el 60%, ha llegado el momento de implementar acciones de mejora. ¿Un consejo? Yo no me desesperaría comparando mis métricas con las de otros sitios web. Conseguirás más si fijas objetivos para mejorar tus propios resultados. 

Empecemos por lo básico

Por muy buen contenido que tengas en tu blog, si utilizas una combinación de colores insoportable para la vista, nadie se quedará mucho tiempo. Lo mismo sucederá si la navegación es complicada o la experiencia de usuario no es buena. Por ejemplo, ¿tu sitio web tarda mucho en cargar? ¿Hay anuncios insertados que impiden visualizar el contenido por momentos? ¿Los posts están bien organizados? 

A veces, ajustar la tasa de rebote o bounce rate es tan sencillo como arreglar un banner de cookies que está funcionando mal e impide hacer clic en el contenido, por ejemplo. Revisa tu blog desde diferentes dispositivos con ojo crítico y soluciona cualquier problema elemental de usabilidad.  

Sobre el diseño, la idea es conseguir que tu blog sea un sitio acogedor, que den ganas de quedarse. Es difícil ver esto con objetividad, especialmente si lo has diseñado tú… ¿Sabes qué suele funcionar muy bien? Pedir feedback en tus círculos. ¡Seguro que descubres cosas interesantes!

Escribe bien…

Tu blog solo puede funcionar si a las personas que lo visitan les interesa lo que escribes. Obvio, ¿verdad? Pues… no tanto. Esto es algo que todo el mundo sabe, pero no siempre se tiene presente a la hora de crear el contenido. 

Lo de conocer bien a las personas que visitan tu blog y centrarte en aportarles valor hay que llevarlo al extremo. No dejes que la teoría (en este caso, la del inbound marketing) te impida ver el camino. 

La mejor forma de conectar con tu público es olvidarte del SEO mientras escribes y pensar en que estás conversando con tu audiencia. ¡Ya lo optimizarás después! Tú ponle cara, escribe como si estuvieses hablando con un amigo, con tu prima, o con quien más se parezca a tu público objetivo

La prueba de fuego: al acabar, lee tu post en voz alta. ¿Suena bien? Entonces seguro que gusta.

Y maqueta mejor

A estas alturas, creo que no es un secreto para nadie que cada vez leemos menos. Por eso, el contenido tiene que entrar por los ojos

Todas las personas hacemos lo mismo al llegar a un post: escaneamos los titulares y las negritas, buscamos rápidamente las imágenes y los vídeos y, si al acabar esta inspección visual nada ha captado nuestra atención, nos vamos. Esto significa que tienes apenas dos segundos para enganchar a tu visitante.

Cruel, ¿verdad? Horas y horas de tu trabajo de creación de contenidos pueden ser descartadas en un pestañeo. Es como cocinar: tres horas para hacer una lasaña que dura apenas diez minutos en la mesa. La diferencia es que nadie puede vivir sin comer, pero sí podríamos vivir sin contenidos… Hay que darles razones de peso para que se queden.

Siempre se dice que hay que estructurar los posts de forma clara, con títulos y subtítulos jerarquizados. Y yo añadiría que es mejor utilizar fuentes fáciles de leer y de buen tamaño. Así haces que sea más fácil escanear el contenido. Añade estratégicamente negritas y algunas listas para hacerlo aún más visible.

Otra idea es romper el texto añadiendo citas y llamadas a la acción atractivas para tu público en bloques de otro color. Así descansa la vista.

Ahora aléjate un par de pasos de tu obra, como los grandes pintores. ¿Lo que destaca es lo importante? Entonces has hecho un buen trabajo.

Ya solo te falta añadir elementos visuales como imágenes, vídeos o infografías. Son los formatos que más triunfan. ¡Te está quedando un post que dan ganas de leerlo!

Aniquila tu tasa de rebote con contenido interactivo 

Como te decía, el contenido visual atrae la atención de quienes visitan tu blog. Si además de ser visual es interactivo, engancha a las personas, las retiene en tu sitio y las incita a hacer clic. Justo lo que necesitas. ¡Qué mejor que el contenido interactivo para conseguir interacción!

Si todavía tienes dudas sobre lo que significa interactividad, aquí puedes resolverlas. ¿Estás pensando que necesitas saber programación para crear contenido interactivo? ¡En absoluto! 

En Genially puedes crear todo tipo de contenido visual interactivo de forma muy fácil. Hay un montón de plantillas para crear infografías o presentaciones interactivas y animadas con las que enriquecer el contenido de tu blog y reducir drásticamente tu tasa de rebote. Puedes crear contenido de cualquier temática tan chulo como estos ejemplos:

Tres pequeños trucos extra

  1. Enlaza siempre contenido de valor desde tus posts, pero edita los enlaces para que se abran en una pestaña aparte. La mayoría de plataformas permiten hoy en día marcar la opción ‘new window’ al añadir un enlace. Así la pestaña con tu blog queda abierta y cuando tu público termine de revisar el contenido propuesto en el enlace, regresará a tu sitio.
  2. Añade sugerencias de contenidos: incluye enlaces internos a los posts más leídos de tu blog o a otros posts relacionados. Cuanto más amplia sea la selección que ofreces, más posibilidades tienes de interesar a tu público.
  3. Configura alguna forma de medir el scroll depth, es decir, hasta donde se lee tu público cada artículo. Este truco es un poquitín más complejo, pero no demasiado. ¿Y sabes qué? ¡El resultado merece mucho la pena! Te beneficia de dos formas:
    • Si descubres en qué punto la audiencia abandona tus posts, puedes situar algún contenido llamativo justo antes de ese punto para captar su atención.
    • Configurar esta métrica hará que el scroll de las personas que visitan tu página cuente como evento. Y el porcentaje de rebote bajará como por arte de magia.

¿Quieres ver aún más formas de reducir la tasa de rebote de tu blog? Te recomiendo este post de Neil Patel, una autoridad del marketing digital, donde se incluyen otros trucos. ¡Cuéntame en los comentarios cuáles vas a poner en práctica!

Natalia De la Peña Frade
Natalia De la Peña Frade
Content creator: intento escribir cosas que te guste leer

Aprende todo sobre la comunicación interactiva en Genially Academy

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