Las 5 fases del Design thinking, o cómo idear la solución genial

4 minutos
Escrito por: Natalia De la Peña Frade
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El design thinking es la metodología que te ayuda a encontrar soluciones innovadoras y brillantes a cualquier problema. ¿Parece un método genial verdad? 

Para poder aplicar esta metodología de manera adecuada en herramientas como Genially, primero tienes que conocer las 5 fases del design thinking. Además te dejamos algunos consejos prácticos para ponerte en marcha. ¿Empezamos?

¿Cuáles son las 5 fases de la metodología de design thinking?

Las 5 fases del design thinking son: empatizar, definir, idear, prototipar y evaluar.

Existen diferentes formas de aplicar esta metodología. En general es un proceso iterativo, que se retroalimenta con el objetivo de perfeccionar la solución alcanzada. Se trata de trabajar sobre los puntos de mejora detectados en la última fase, la de evaluación y volver a empezar el proceso. 

Ojo, no se trata de una ciencia exacta, no siempre se sigue el orden secuencial de los pasos. Algunos equipos de trabajo omiten o modifican alguna de las etapas según las necesidades del proyecto, o bien desarrollan los pasos en paralelo. 

Tú también puedes hacer lo mismo y adaptar la metodología como mejor te funcione. Puedes considerar cada etapa como un paso hacia la solución final, una aportación a tu proyecto. 

Conocer mejor las 5 etapas del design thinking te ayudará a encontrar la forma de aplicarlo más conveniente para ti. Son estas:  

1. Empatizar:

En la primera fase, se trata de investigar y comprender el problema para el que queremos buscar solución. Las claves son escuchar y empatizar. Cuando centras la atención en tu público y te preocupas de satisfacer sus necesidades, eres capaz de dar con soluciones innovadoras que realmente impactan en sus vidas. 

 Una buena idea es que las personas a quienes va destinada la solución participen en el proyecto creativo, especialmente en esta primera fase y en la fase final de testeo o evaluación. 

Con esto no sólo se potencia la empatía, sino que además se consigue que la resistencia a la innovación sea muy baja. Las personas sienten que forman parte del proceso y se adhieren fácilmente a las soluciones que se proponen. 

Para potenciar la empatía observa, involúcrate, atiende a sus motivaciones y expectativas. Los mapas de empatía son muy útiles en esta fase. 

2. Definir

Llega el momento de focalizar el problema. Analizando la información y las observaciones recopiladas en la primera fase, podrás enunciar el problema y empezar a idear cómo hacerle frente definiendo un objetivo.

Si las personas que van a beneficiarse de la solución no forman parte del proyecto, es aconsejable crear arquetipos o perfiles para representarlas, describir su comportamiento y humanizar el proceso. 

Esta fase es vital para inspirarte a buscar soluciones y a plantear el problema de manera procesable. Puedes ayudarte de moodboards, mapas de posicionamiento o mapas mentales.

3. Idear

En esta fase se trata de crear múltiples ideas, tantas como puedas. Así tendrás una batería de opciones entre las que elegir. Echa mano de toda tu creatividad y tu capacidad de innovación, porque te van a hacer falta. Aquí la clave es buscar nuevas alternativas, nuevas soluciones a los problemas de siempre.

Las técnicas más útiles para esto son el brainstorming o las notas adhesivas para anotar ideas. Puedes hacerlo tanto en soporte digital como en papel. 

Por ejemplo, si tu objetivo es diseñar un producto, necesitas crear bocetos antes de prototipar destacando las soluciones que propone cada uno de ellos y demostrando el valor de cada idea.

4. Prototipar

Crear prototipos es dar forma a las ideas. Los prototipos son un paso intermedio, previo a la solución definitiva. Experimenta con las ideas, inventa, construye, comunica, identifica opciones. 

Lo importante aquí es no centrarse en validar, sino en experimentar de forma lo menos costosa posible.

Para un prototipado rápido y experimental, las herramientas sencillas e intuitivas como Genially pueden ser de gran ayuda. Mockups, infografías, presentaciones o vídeo presentaciones te ayudarán a comunicar tus ideas.

5. Evaluar

Llega el momento de ver cómo funcionan tus soluciones. La puesta en escena es clave en esta fase. Genera experiencias inmersivas en el contexto en el que se van a utilizar tus soluciones o, al menos, en un entorno lo más parecido posible para ayudar a entender la solución que propones. 

Puedes pedir opiniones sobre tus prototipos tanto a tu equipo como a las personas para quienes los has diseñado. Esto puede darte información muy valiosa para pulirlos e, incluso un nuevo enfoque que puede llevarte, de nuevo, a comenzar el proceso iterativo de Design Thinking. 

En esta fase se realizan entrevistas o tests para evaluar la solución propuesta. También se utilizan dinámicas de equipo como el focus group.

Recuerda que las mejores soluciones llegan cuando te centras en experimentar, en explorar opciones más que en alcanzar resultados rápido. Ah, y no importa cuántos años hace que las cosas son de la misma manera: nunca es demasiado tarde para innovar, ¡disfruta del proceso!  

Natalia De la Peña Frade
Natalia De la Peña Frade
Content creator: intento escribir cosas que te guste leer

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