Portfolio educativo, un recurso para empoderar a tu alumnado

Conoce la gran utilidad del portafolio educativo como recurso didáctico e inspírate con estos ejemplos.
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Docentes del mundo: ¿conocéis las posibilidades del portafolio educativo como herramienta dentro del aula? 

En este post hablamos de su gran utilidad como recurso didáctico, te damos las claves para crear un portafolio espectacular y también compartimos algunos ejemplos de portafolios educativos para inspirarte a la hora de utilizarlo o de crear el tuyo. ¡Vamos a verlo!

¿Qué es un portafolio?

El portafolio o porfolio es una herramienta que utiliza cualquier persona a medida que documenta su proceso en torno a los proyectos que ha realizado. Es un instrumento de formación, de automejora y de desarrollo personal. 

No es nada nuevo. El portfolio se utiliza desde hace tiempo en el mundo empresarial, en el espacio artístico, o por profesionales de la fotografía y la arquitectura, para recoger evidencias de sus mejores trabajos. 

Así se utiliza el portafolio en educación

Desde el punto de vista educativo, el portafolio es un soporte para documentar el proceso académico y profesional del profesorado, pero es mucho más que eso. También es un gran aliado para trabajar dentro del aula, un recurso didáctico más para que lo utilice el alumnado. 

Puede ser una herramienta muy útil como soporte de la evaluación formativa y, además, como una manera de trabajar la autoevaluación, porque sirve para que el alumnado reflexione sobre su propio proceso de aprendizaje.

Según Burke, Fogarty y Belgrad el portafolio es una combinación de dos componentes, el proceso y el producto. Por su parte, Ch. Danielsson y L. Abrutyn, en su libro Una introducción al uso del portafolios en el aula, afirman que:

Para extraer el mayor beneficio del uso del portafolios es imperativo entender plenamente la relación entre el proceso de elaboración y el producto.

Esta valoración del proceso encaja perfectamente con el concepto de evaluación auténtica, que pone el acento en el proceso y no solo en los resultados finales

El trabajo con portafolios puede resultar radicalmente nuevo para el alumnado. Por eso, al principio será necesario dedicar tiempo a su realización y hacer un acompañamiento docente activo. Va a ser un tiempo dedicado a transformar la evaluación y el proceso de enseñanza-aprendizaje.

4 acciones para crear un portafolio educativo 

El proceso de creación de un portafolio implica cuatro acciones: recolección, selección, reflexión y proyección. Vamos a verlas una a una:

1. Recolección del material a incluir

La recolección del tipo de trabajos que se incluirán en el portafolios dependerá de la intención y los objetivos que se pretenden conseguir con el portafolios, ya que no todos los trabajos realizados sirven para incluirlos. Esta recolección dependerá del estilo de trabajo en el aula ya que será diferente si se trabaja de manera interdisciplinar por proyectos, por rincones, de modo cooperativo o con una estructura horaria por asignaturas.  

2. Selección 

Esta es otra de las fases en la que el alumnado selecciona, entre los trabajos que ha guardado en la fase anterior, los más relevantes, los que mejor evidencien el progreso realizado. Es interesante que realicen esta selección personalmente, siempre dependiendo de su autonomía y sus hábitos y teniendo en cuenta la intención del portafolio, y atendiendo a las indicaciones del profesorado.

3. Reflexión 

En esta fase, cada estudiante va a describir su proceso de aprendizaje, señalando lo que ha aprendido y cómo ha mejorado a lo largo del tiempo. En su descripción indicará por qué le gusta lo que ha realizado o por qué ha decidido incluir esos trabajos en su portafolios. 

Puede ser de interés que incluyan una introducción para describir su portafolio, y que lo organicen  de manera que facilite su consulta. Es una manera de crear una vía para trabajar la cultura del pensamiento en el aula, que fomenta competencias de orden superior para clasificar, organizar y relacionar ideas. 

4. Proyección 

En esta fase el alumnado elabora una valoración global sobre su portafolio. Le va a servir para ser consciente del trabajo realizado, de sus avances y de lo que le falta para alcanzar lo que su profesorado ha propuesto.

Preguntas por resolver

A la hora de crear un portafolio educativo surgen una serie de preguntas que forman parte de un proceso vivo y dinámico:

¿Qué incluyo? ¿Cuánto guardo? ¿Con qué frecuencia agrego o evalúo? ¿Cómo almacenar o guardar? ¿Quién selecciona los trabajos que se incluirán? ¿Se incluirán trabajos terminados, trabajos en progreso, borradores…? ¿Se dedicará a cada asignatura, a un proyecto, es un portafolio global del curso o por evaluación trimestral?

Cada centro educativo y cada aula debe adaptar el trabajo con el portafolio a su estilo y a sus dinámicas. Es fundamental que el alumnado conozca las respuestas a estas preguntas para poder trabajar en la creación de su portafolio.

10 claves para crear un portafolio… ¡de 10!

  1. Crear un diseño atractivo para el portafolio, tanto si se realiza de manera analógica como digital. 
  2. Incluir trabajos que no sean siempre del mismo tipo y elegir aquellos que ofrezcan un recorrido del alumnado. Es interesante que haya variedad de materiales, recogidos mediante soportes analógicos y digitales.
  3. Revisar y actualizar el portafolio de manera periódica con nuevos trabajos y reflexiones personales.
  4. Tener clara la temporalización, tanto para las entregas como para el resto de las fases del portafolio.
  5. Elegir el almacenamiento adecuado para que quepan los trabajos, bien sea en una carpeta o de manera digital.
  6. Disponer dentro del aula de espacios donde haya diferentes materiales para escribir, pintar, expresarse y documentar procesos.
  7. Adecuar el horario del aula para trabajar con el portafolio. Programar y diseñar espacios y tiempos.
  8. Acompañar al alumnado en las cuatro fases de construcción del portafolio. El acompañamiento, a veces consiste en realizar entrevistas con una escucha activa de sus reflexiones y otras, en dar pautas que ayuden a su realización. 
  9. Celebrar el aprendizaje. El alumnado realiza el portafolio no solo para el aula, sino también para mostrar a su familia, y es un reconocimiento de su esfuerzo y su motivación en el proceso de enseñanza-aprendizaje.  
  10. El atractivo de los portafolios radica en el proceso que se realiza para su creación, resultando un producto que documenta el itinerario realizado. 

Portafolio digital o e-porfolio

Para crear un e-porfolio es interesante no ceñirse a una sola aplicación o herramienta digital y combinar plataformas y espacios virtuales, aprovechando lo más característico de cada uno. 

Por eso es fundamental decidir qué formatos digitales se utilizarán dentro del gran abanico de posibilidades que nos ofrece la tecnología en estos momentos. Audios, podcasts, vídeos, fotografías, documentos de texto enriquecidos con links e imágenes, presentaciones e infografías interactivas, mapas mentales o la expresión de ideas y pensamientos mediante el visual thinking o pensamiento visual pueden formar parte del portafolio digital.

Ejemplos de portafolio digital o e-porfolio

Si quieres crear tu portafolio digital o ayudar a que tu alumnado tenga su propio e-porfolio, te recomendamos echar un ojo a los portafolios de Lara Romero o Charo Fernández. O más fácil: usar una de estas plantillas, diseñadas para que tu portafolio brille

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Isidro Vidal Uraga

Si quieres innovar en tu aula deja de hacer más de lo mismo. Cambia las preguntas y sal de tu zona de confort.

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