Rúbricas de evaluación: la ruta hacia el éxito del aprendizaje

5 minutos
Escrito por: Ruth Martín
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Aaaahhh, ser docente. Una profesión tan bonita como compleja.

Conocer a tu alumnado, buscar los mejores recursos, crear otros nuevos, pensar en nuevas metodologías para impartir tu clase y por último, la evaluación (¡chan-chan-chaaan!).

Porque vamos a admitirlo: da igual si das clase en primaria o en secundaria, si eres de ciencias o de letras. Al final, la evaluación de tu alumnado te lleva más tiempo de lo que te gustaría.

Por suerte, hay buenas herramientas para simplificar este proceso. Y no solo eso, sino que nos permiten mejorar la calidad del feedback con nuestro alumnado y marcar una ruta segura hacia los objetivos de aprendizaje. Hablamos de la rúbrica de evaluación.

¿Qué es una rúbrica de evaluación?

Una rúbrica es una herramienta de evaluación que consiste en definir los aspectos que se valoran en una tarea o habilidad y los niveles de cumplimiento. Estos criterios se sitúan en una tabla, y al utilizarla, el proceso de evaluación se simplifica mucho. 

En la tabla se muestran en la primera columna los criterios que se van a tener en cuenta para evaluar, y en la primera fila, los diferentes niveles de cumplimiento. A estos niveles se les asigna una puntuación, un valor numérico. En cada celda de la tabla se explica qué características tiene que cumplir el trabajo del alumnado para que se le asigne ese nivel. 

No creas que las rúbricas solo son útiles para evaluar la comprensión de los contenidos. También son una gran herramienta para medir la adquisición de nuevas habilidades. Sobre todo si trabajas con metodologías como el Aprendizaje Basado en Proyectos (ABP) o los Paisajes de aprendizaje, en las que se fomenta la participación del alumnado por encima de todo.

En este caso, puede que te interese aún más evaluar el trabajo en equipo, por ejemplo. Así que tus criterios de evaluación se enfocarán en aspectos como la responsabilidad, el entusiasmo ante nuevos desafíos, el desempeño de cada rol dentro del equipo, la resolución de problemas…

Las rúbricas son otro ejemplo más de lo mucho que ayuda utilizar las nuevas tecnologías en la educación. Crear, editar y utilizar rúbricas digitales es mucho, muchísimo más fácil que hacerlo a mano. Si tienes en cuenta la cantidad de tiempo que te vas a ahorrar, vale la pena ponerse a ello. 

Tipos de rúbricas de evaluación 

Las rúbricas pueden ser holísticas o analíticas. Vamos a ver un par de casos prácticos para aprender cómo hacer tus propias rúbricas y cómo aplicar cada una de ellas.

Por ejemplo, imagina que tu alumnado tiene que crear una línea de tiempo. En la rúbrica que creas para evaluarla, necesitarás definir qué aspectos se valoran (presentación, ortografía, recursos utilizados…) y los diferentes niveles de cumplimiento. 

Estos niveles de cumplimiento también se llaman indicadores de evaluación. Pueden ser las tradicionales notas escolares (insuficiente, suficiente, notable…) o bien otros términos: buen trabajo, regular, a mejorar, etc. Esto sería una rúbrica analítica.

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‘Vale, esto de la rúbrica de evaluación está fetén, pero os recuerdo que soy docente y muchas veces no me da la vida’. 

Pues para esos momentos del curso, siempre puedes recurrir a una rúbrica holística, que es igualita a la rúbrica analítica que acabamos de mostrarte, pero mucho más simple y rápida de diseñar. Perfecta para valorar de forma global el desempeño del alumnado cuando no es necesario evaluar al detalle cada aspecto. 

Las rúbricas cada vez se utilizan más, y no nos extraña. Cuando están bien definidas, aportan ventajas tanto al alumnado como a los docentes. Son muy prácticas y permiten mejorar el proceso evaluativo, y también la implicación del alumnado y su desempeño. Vamos a ver qué ventajas aportan.

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Ventajas de utilizar una rúbrica

  • Ventajas de las rúbricas para docentes
  • Se unifican los criterios de evaluación. Las calificaciones son más objetivas, porque ya no dependen, o no tanto, del docente que califica. 
  • Se reduce la fatiga de la evaluación. Definir de antemano los criterios facilita la revisión. No hay que pensar en cómo valorar, sólo señalar la casilla con la valoración que más se parezca a lo que estás viendo.
  • Mayor objetividad y transparencia en las calificaciones: cualquier docente podrá ‘defender’ su calificación en caso de duda.
  • Mayor rapidez a la hora de evaluar.
  • Se consigue alinear los objetivos del aprendizaje con la estrategia docente de forma más precisa.
  • Ventajas de las rúbricas para el alumnado
  • Permiten la autoevaluación del alumnado.
  • El alumnado sabe lo que tiene que hacer, lo que el profesorado espera. Las rúbricas le guían para saber en qué tiene que trabajar.
  • Ayudan a que el alumnado se responsabilice de su aprendizaje, tomando parte activa en el mismo.
  • Mejora los resultados generales, ya que el alumnado se esfuerza en dar lo mejor de sí.
  • Fomentan la coevaluación entre el alumnado y con ello, el intercambio de opiniones y sus habilidades sociales y de comunicación.

Cómo crear una rúbrica

  1. Define los criterios de evaluación en la primera columna de la tabla. La idea es que coincidan con los objetivos docentes. ¿Qué habilidades, acciones y actitudes buscamos potenciar en nuestro alumnado?
  2. Define los niveles de calificación posibles en la primera fila. Nuestra recomendación es que no sean más de cuatro. Si son demasiados, puede que te encuentres con una rúbrica muy compleja que te dará pereza usar. 
  3. Describe cada uno de los niveles de rendimiento. Esta parte te llevará quizá algo más de tiempo, porque para que la rúbrica funcione bien, los niveles tienen que definirse de manera inequívoca. Es decir, no pueden dejar lugar a interpretaciones

Por ejemplo, no sería útil establecer como criterio que la redacción esté ‘bien presentada’. Hay que concretar: ‘márgenes correctos, sin tachones y buena letra’. Tu experiencia y el conocimiento de tu alumnado te resultará de gran ayuda. Tú sabes lo que es un trabajo promedio, uno deficiente y uno que supera a la media de tu clase.

¿Un consejo? Describe primero los niveles de cada extremo (el máximo y el mínimo). Una vez que los tengas, te resultará más fácil redactar los intermedios. 

  1. Revisa qué tal funciona tu rúbrica tras la aplicación. Calma. No serás la primera persona que pone en marcha una preciosa rúbrica a estrenar, y más tarde se da cuenta de que no funciona al 100% y necesita mejorarla, sobre todo si la compartes entre el equipo docente o con tu alumnado. 

¡Ey! Pero te acuerdas de que puedes hacer cambios infinitos en tus geniallys y que se actualizan de forma automática, ¿no? 😉 

No olvides que las rúbricas de evaluación están aquí para facilitarte la vida y aligerar las tareas de calificación de tu alumnado. Así que merece la pena prepararlas con esmero. Esto es como todo: las primeras rúbricas que diseñes te costarán un poco más. A lo mejor enumeras demasiados criterios de evaluación, o no los explicas todos de forma perfecta. 

No desesperes, en menos de lo que crees ya serás todo un as de las rúbricas y cuando llegue ese momento, te aseguramos que te ahorrarán muuuuucho tiempo a la hora de evaluar a tu alumnado (y ya te habrás convertido en ese docente influencer que inspira con sus rúbricas geniales).

Ruth Martín
Ruth Martín

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